La Fanesca, ¿un pecado venial en Semana Santa?

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La Fanesca, ¿un pecado venial en Semana Santa?

En la Semana Mayor, el mundo cristiano reflexiona sobre el sacrificio del hijo de Dios. En Quito, multitudes muestran su fe en calles y plazas, suenan los aleluyas y repican los campanarios. Pero en la mesa de los quiteños es tiempo de la legendaria fanesca! Esta sopa de inconfesable sabor se compone de todos los granos que la generosa tierra de los Andes ofrece a sus hijos. Aderezada con pescado, pues es tiempo de abstinencia de la carne, lleva unas masitas fritas, huevo cocido y se sirve con molo, que es un sabroso puré de papas.

La tradición de la fanesca es tan diversa como sus ingredientes.

Algunos estudiosos creen que es un platillo inca; otros aseguran que la crearon los primeros cristianos; en otra versión, se la inventó una tal Juana en una hacienda serrana en tiempos de la Colonia (juanesca – fanesca); los menos píos creen que simplemente obedece a que la cosecha de los granos coincide con el tiempo de abstinencia de la semana santa; entonces, para saciar el hambre ¡y vaya que el hambre queda saciada!, apareció este potaje de granos y pescado. Pero hay quienes defienden a brazo partido la religiosidad de la fanesca: sus doce ingredientes simbolizan a los 12 apóstoles y las 12 tribus de Israel; el pescado simboliza a Cristo y a la forma en que su mensaje nutre a la comunidad cristiana; y finalmente, los aderezos son la comunidad de no creyentes, que sustentan la vocación evangelizadora de los cristianos. ¡Amén! Para quien prueba este capricho de la gastronomía ecuatoriana que puede ser deleitado en todos los hogares y restaurantes quiteños.