
Durante el Domingo de Ramos se conmemora la llegada de Jesucristo a Jerusalén; cuando el pueblo lo aclamó y lo recibió con palmas y ramas de olivo, utilizadas como símbolo de paz.
En América y en Quito específicamente, se mantiene esta tradición que recuerda la bienvenida de Cristo. Los fieles llevan ramos realizados de las más diversas figuras como cruces, canastos, flores, entre otros, hechos a base de la romero, albahaca y palma blanca –material que actualmente está siendo reemplazado por otros para proteger la palma- los cuales serán bendecidos durante la ceremonia y llevados a los hogares de los fieles para colocarlos en un sitio especial. Antiguamente, estos ramos eran quemados en las casa para evitar las tormentas y granizadas tan frecuentes en Quito, años atrás.
En el convento de San Francisco, los ramos se guardan, se secan al sol y luego se queman con el romero bendito para hacer la ceniza con que se marcará a los fieles el año siguiente durante el Miércoles de Ceniza. El despliegue de ornamentos hechos a base de palmas y que se juntan en el templo de San Francisco el Domingo de Ramos, es la primera marca distintiva de la Semana Santa quiteña.
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