El Jueves Santo, los apóstoles son los niños y los ancianos

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El Jueves Santo, los apóstoles son los niños y los ancianos

Movidos por la fe, los quiteños recorren siete templos. Los más pequeños reciben el Cuerpo de Cristo por primera vez. El copón con las hostias y el Santo Sacramento están en su sitio.

Es Jueves Santo por la tarde. Los fieles apurados recorren las siete iglesias del centro histórico de Quito para revivir las siete veces que Jesucristo fue ajusticiado de Herodes a Pilatos. Es un día dedicado a la comunión. En los templos de Santa Catalina, Santo Domingo y San Francisco se compone el “monumento” en los altares mayores, un arreglo especial para el copón con las hostias, el Santo Sacramento. Los niños y niñas que acaban de hacer su Primera Comunión llegan vestidos de blanco, nerviosos por recibir por primera vez la hostia sagrada.

Un recorrido por los templos

Santa Catalina de Siena

El peregrinaje se inicia en Santa Catalina de Siena, un monasterio del siglo XVII. El Jueves Santo, los grandes portones de madera se abren de par en par. Fuera de estas épocas, la iglesia sólo recibe a sus devotos los domingos de misa, a las ocho de la mañana. Tras su restauración, Santa Catalina reluce como si la hubiese construido en estos tiempos. La luz de la tarde se filtra por los ventanales iluminando las pinturas murales.

Al fondo del templo, el “monumento” está bajo el baldaquino, la estructura de cuatro altas columnas con un dosel que protege al altar mayor. Sor Mercedes de Jesús Quintana, priora del monasterio, nos cuenta que el altísimo baldaquino llegó a Santa Catalina de pura coincidencia, pues lo trajeron de Roma para la Catedral Metropolitana de Quito pero, por ser tan alto, no hubo manera de meterlo y Santa Catalina lo acogió.

El Jueves Santo, bajo el baldaquino se despliega un enorme telar de fondo para la figura de Cristo crucificado, una obra de Víctor Mideros, el pintor “tradicionalista” más importante del siglo XX. Jesús en la cruz y la escultura de la Virgen Dolorosa del siglo XVIII conforman la imagen de la representación de la tercera palabra pronunciada durante el Calvario: “Mujer, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu madre”. Ambas imágenes retornarán al museo de Santa Catalina al día siguiente.

Santo Domingo

Santo Domingo

En el templo de Santo Domingo el “monumento” se ha colocado en la Capilla del Rosario, quizá la más bella de las iglesias coloniales, adornada con un retablo del siglo XVII, recubierto en pan de oro, que cubre la pared del fondo de esta capilla pequeña e iluminada. La capilla del rosario fue restaurada recientemente, con tonos rojo y oro.

El Jueves Santo, el altar se cubre con un telón inmenso de color morado (el color de la penitencia) que se devela tras la misa de la última Cena, sus apóstoles son los niños de la parroquia, quienes visten túnicas de colores y se colocan al pie del altar mayor en dos hileras, frente a frente, para representar el momento bíblico cuando Jesús lava los pies a sus discípulos.

En la misa participa también la Fraternidad de Hermanos Nazarenos, 35 miembros de la comunidad que colaboran en las ceremonias religiosas y llevan una túnica morada. Se colocan en filas a ambos costados para teatralizar la ceremonia. Al terminar la misa, los nazarenos forman un corredor de honor para la procesión del Santísimo Sacramento desde el altar mayor hasta la Capilla del Rosario.

El padre Jaime Monsalve, párroco de Santo Domingo, explica que en esta procesión se utilizó este año un palio perteneciente al patrimonio del convento. El palio es un pequeño techo sobre cuatro varas y cada una es sostenida por un religioso. Dentro va el sacerdote portando el Santo Sacramento hasta la Capilla del Rosario. Al tiempo que se inicia este recorrido, cae el telón púrpura en la Capilla del Rosario.

El altar se llena de flores y la bandera del Ecuador está desplegada. También hay varias pinturas de profesiones contemporáneas: un zapatero, un médico, un campesino… El párroco explica que el mensaje del “monumento” fue la misericordia de Dios a todo el país y sus habitantes. Por eso la bandera y las pinturas en cartón que representan el pueblo.

San Francisco

San Francisco

La gente llega a la eucaristía de Jueves Santo. Las tres naves de la iglesia de San Francisco se llenan. Los fieles quieren asistir al lavatorio de pies. En el altar mayor, el “monumento” consiste en varios sagrarios de plata de gran tamaño, ubicados en distintos puntos del gran retablo. Los sagrarios son similares a un cofre, pero verticales, de formas diversas, y se abren lateralmente para almacenar el copón, las hostias y el vino de consagrar para la comunión. Estas piezas de San Francisco pertenecen a los siglos XVII y XVIII, tienen forma de corazón y fueron fabricados con plata sólida. Sin duda, el altar mayor de San Francisco tiene una decoración exuberante. Lleva tiempo captar todos sus elementos y símbolos.

El momento cumbre de la liturgia es cuando el sacerdote lava los pies a los discípulos. En este templo, los discípulos son personas de la tercera edad, que se concentran una frente a la otra en el altar mayor. El sacerdote representa a Jesús. A su lado, dos religiosos sostienen un gran jarrón con agua y una fuente de metal. El cura, también como Jesús, lleva una toalla al cinto, se inclina frente a cada apóstol, moja sus pies con el agua, los seca y los besa, “en señal de humildad”, relata la Biblia. La escena es maravillosa, provoca llantos y suspiros contenidos. La misa termina con la bendición.

 

Santa Clara

Carmen alto

El Carmen Alto: otro claustro que abre la iglesia los domingos para la misa mañanera y solo el Jueves Santo permanece abierta toda la tarde. Su altar está adornado con palmas, flores y velas.

El Carmen Bajo: este convento de clausura abre su iglesia regularmente de lunes a sábado, entre las 06:30 y 08:00; y los domingos, de 16:30 a 18:00. En Jueves Santo, los visitantes pueden admirar el templo y participar en la eucaristía entre las 16:00 y las 18:00.

La Basílica del Voto Nacional: la ceremonia del Lavatorio de Pies se inicia en la Basílica a las 18:00, una hora ideal para desde allí admirar como anochece en el Centro Histórico de Quito.