
En Semana Santa, Quito es un destino turístico apetecido por la diversidad de atractivos que posee la ciudad. Además de la amplísima y rica oferta de ceremonias litúrgicas, así como de eventos culturales y delicias gastronómicas que se ofrecerán en el Centro Histórico de la ciudad, se desarrolla una programación igualmente cargada de tradición, fe y emociones en algunas parroquias aledañas al casco urbano. El entorno natural en el que habitantes de las parroquias se expresan como excelentes anfitriones y un sentimiento de sosiego propio de los sectores rurales, harán de la visita una experiencia calurosa, distinta y altamente recomendable.
Perucho y Puéllaro, tradición viva…
Las parroquias de Perucho y Puéllaro están en la denominada Ruta Escondida, al nor-occidente de Quito. Se sigue la vía Quito-Guayllabamba-Tabacundo y apenas cruzado el puente sobre el río Pisque se toma a la izquierda, en dirección a Jerusalén. Las celebraciones de la Semana Santa en estas localidades tienen un encanto especial. El Viernes Santo, durante la noche la gente sale en procesión cargando antiguas andas iluminadas con cirios, en las que son transportadas las imágenes de culto, en medio de cánticos y oraciones. La imagen articulada de María, madre de Jesús, llora por la muerte de su hijo con dramatismo conmovedor. Es una experiencia para recordar por mucho tiempo.
Alangasí, guardiana de la fe…
La festividad de Semana Santa en esta tradicional parroquia de Quito ofrece componentes apegados a antiguas prácticas de representación del drama religioso con una originalidad que en pocos lugares es posible ver. Las almas santas cuyos bonetes tienen cerca de cinco metros de altura, los guardianes de la fe, los demonios y diablos que incitan al pecado, el ángel de la anunciación, las verónicas y los santos varones que asisten al descendimiento de la cruz. Todos componen un conjunto multicolor que otorga a las liturgias un tono de profunda emotividad y autenticidad innegable.
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